¿Cómo protegerse eficazmente del sol?
Ante la proximidad del verano, hay que tener presentes los consejos de los dermatólogos: el sol y sus rayos son peligrosos si se permanece expuesto a ellos de forma prolongada. Los rayos ultravioleta y los daños que pueden causar en nuestra piel no son los únicos problemas que plantea el sol, y existen múltiples soluciones para tener cuidado y estar bien protegido.
Esta guía le ofrece algunos consejos para una protección óptima contra la radiación solar: cómo cubrir el cuerpo, proteger los ojos y la piel, y aprovechar una sombrilla para aportar sombra y frescor a los espacios exteriores.

Los peligros de la exposición al sol
El sol resulta seductor a primera vista: luminoso, alegre, aporta al cuerpo una dosis de vitamina D gracias a su radiación y promete al rostro un bronceado estético y armonioso.
Sin embargo, exponerse al sol en el momento más fuerte de un día de agosto conlleva el riesgo, ante todo, de sufrir molestias inmediatas y superficiales. La radiación solar deslumbra y pica los ojos, el calor hace sudar y provoca somnolencia. Pero más allá de estos efectos que se sienten rápidamente, el sol produce en el cuerpo resultados nocivos a medio y largo plazo, contra los cuales hay que estar protegido de la mejor manera.
Si uno permanece con la cabeza descubierta bajo el sol durante demasiado tiempo, el calor puede provocar insolaciones, que se traducen en migrañas o vómitos. La insolación acecha en primer lugar a las personas con menos cabello, pero nadie está a salvo, y los niños son particularmente vulnerables a los «golpes de calor». La transpiración, por su parte, puede llevar a una deshidratación que a su vez causa mareos y desmayos. Preste atención a mantenerse hidratado bebiendo mucha agua durante los periodos de canícula.
Los riesgos más elevados para la salud son los que tienen que ver con la piel. En efecto, aunque la idea de dorarse en la playa es seductora para un buen número de veraneantes, hay que tener presente el lado oscuro del bronceado: las quemaduras solares. La radiación solar contiene dos tipos de rayos ultravioleta, los rayos UVA y los rayos UVB. El segundo tipo es el que afecta a la melanina: los rayos UVB son responsables del bronceado de la piel. Pero los rayos de tipo UVA son los más numerosos y los más nocivos. A ellos se deben las quemaduras tan temidas que hay que tratar con cremas regeneradoras, pero también son responsables a largo plazo de la mayoría de los cánceres de piel.
Además del cáncer, la radiación solar en dosis altas provoca un envejecimiento prematuro de la piel, manchas permanentes y otras lesiones de la epidermis que es preferible evitar a toda costa.
Afortunadamente, existen múltiples métodos de protección para evitar los efectos indeseables del sol.
Proteger el cuerpo directamente: ropa, accesorios y productos a prever
Para evitar cualquier riesgo y proteger el rostro y el cuerpo del sol, hay que procurar equiparse de forma rigurosa. Se debe prestar una atención especial a la protección de la piel de un niño, que es más sensible que la de un adulto.
Para evitar que los ojos sufran fuertes deslumbramientos, se debe dar preferencia a las gafas de sol con filtro. Las categorías 3 y 4 de gafas de sol proporcionan una buena protección contra los rayos ultravioleta, tanto en verano en el mar como en invierno en la montaña. Los ojos no son la única parte del rostro que necesita protección: un sombrero grande permite hacer sombra y moderar el impacto de los rayos solares en la piel. Qué más da despeinarse: la salud va antes que el peinado.
Aunque el calor incite a llevar ropa corta, los consejos de los dermatólogos se inclinan más hacia la selección de ropa de manga larga y pantalones ligeros pero cubrientes durante largas caminatas a pleno sol.
Si la piel está expuesta debido al baño o al bronceado en la playa, es obligatorio aplicar crema solar. Hay diferentes productos disponibles en farmacias y grandes superficies, y el tipo de crema a elegir depende del fototipo de la persona. Una piel clara y translúcida requiere una crema solar con un índice SPF alto, mientras que una piel más oscura puede conformarse con un SPF más bajo.
Los productos también dependen de la edad: un niño o una persona mayor son más frágiles, y su piel requiere, por tanto, una crema más protectora.
La sombrilla, herramienta indispensable de protección solar
En Francia, algunas regiones sufren más intensamente que otras la radiación solar. El verano en el Paso de Calais es menos duro que en la región de Isla de Francia, que a su vez es menos calurosa que el sur de Francia, como en Provenza.
Reducir el riesgo de sufrir quemaduras solares también es posible simplemente proporcionando sombra al espacio exterior donde se pasa la mayor parte del tiempo. Si algunos lugares poseen una sombra natural proporcionada por los árboles, o una instalación fija como una pérgola, otros requieren la adición de una sombrilla.
La playa, el jardín o incluso la terraza pueden estar resguardados simplemente instalando una gran sombrilla. Puede tratarse de una sombrilla recta, lateral o inclinable, según la configuración del terreno. La elección de modelos propuesta por Belveo permite proteger cualquier tipo de espacio, en función de lo que se desee.
La sombrilla tiene un uso flexible: se puede abrir o cerrar según las condiciones meteorológicas y ajustar su posición en función de la del sol. Si se dispone de una base con ruedas o de una base en cruz, también es posible desplazar la sombrilla de un punto a otro para adaptarse a las actividades del día.
Todas las telas de sombrilla ofrecidas por Belveo ofrecen una protección eficaz contra los rayos ultravioleta: el acrílico se recomienda para los profesionales que hacen un uso intensivo de la sombrilla, pero la tela de olefina o la tela de poliéster son perfectamente adecuadas para un uso privado, y su índice UPF (equivalente al índice SPF de la crema solar) es suficiente para proteger la piel del sol.
Para una utilización óptima de la sombrilla, se elegirá la ubicación y la inclinación que permitan crear una sombra lo más amplia posible durante la mayor parte del día. El sol de la tarde siempre es el que conlleva un mayor riesgo de sufrir quemaduras solares.
La protección estructural que aporta la sombrilla es un complemento a la protección física proporcionada por la ropa, el sombrero, las gafas de sol y la crema solar; estos métodos son complementarios y su combinación limita los riesgos de cáncer y de envejecimiento de la piel.
Planificar sus actividades exteriores durante el verano
Las buenas prácticas que deben adoptarse para evitar los efectos nocivos del sol son sencillas. Hay que limitar la exposición durante el día, sobre todo en las horas más calurosas, es decir, entre las 10 y las 16 horas. La creación de un espacio sombreado con ayuda de una sombrilla permite crear un refugio al cual acudir regularmente.
Se debe recordar volver a aplicar la crema solar regularmente, sobre todo para los niños pequeños o cuando el agua haya hecho desaparecer la capa de crema anterior.
La vigilancia es de rigor para uno mismo y para la salud de los seres queridos, para evitar que la exposición a los rayos solares conlleve consecuencias desagradables para el cuerpo.